Hablar del valor de los viñedos de pie franco en Casas de Haro es hablar de patrimonio vitícola, adaptación al territorio y de una forma de entender la vid en la que el tiempo tiene un papel fundamental. Las cepas viejas, los suelos de guijarros y cantos rodados y el clima seco y cálido de la Ribera del Júcar forman parte de la identidad de este entorno vitivinícola.
En Casas de Haro, la Sociedad Cooperativa La Magdalena – Vegamoragona mantiene una estrecha relación con este patrimonio. Desde 1958, el trabajo de sus viticultores ha permitido conservar un importante legado de viñedos y variedades adaptadas a las condiciones de la zona, dando lugar a vinos amparados por la D.O.P. Ribera del Júcar.
¿Qué son los viñedos de pie franco?
Se denomina viña de pie franco a aquella cuya cepa crece sobre sus propias raíces, sin estar injertada sobre un portainjerto de otra variedad. La aparición de la filoxera a finales del siglo XIX hizo que el injerto se convirtiera en una práctica fundamental para la supervivencia de la viticultura europea, por lo que las cepas que han conservado sus raíces originales tienen un valor especial.
Esto explica parte del interés que despiertan los viñedos de pie franco. No se trata simplemente de que una viña sea antigua o de que produzca menos uva, sino de la conservación de un material vegetal y de un patrimonio vitícola que ha conseguido mantenerse durante generaciones. Por ello, cuando se habla del valor de los viñedos de pie franco en Casas de Haro, conviene considerar tanto su dimensión histórica como su importancia para comprender la identidad de los vinos de este territorio.
¿Por qué tienen valor los viñedos viejos de Casas de Haro?
El concepto de pie franco no debe confundirse con el de viñedo viejo, aunque ambos pueden coincidir. En Casas de Haro existe una importante presencia de cepas viejas cultivadas en vaso, una característica que la propia Vega Moragona relaciona con el carácter de sus viñedos.
La cooperativa cuenta con alrededor de 1.500 hectáreas de viñedo aportadas por sus socios y cultiva variedades como Cencibel, Bobal, Garnacha y Moscatel de grano menudo, entre otras. Parte de estas plantaciones destaca por su antigüedad y por su adaptación a unas condiciones ambientales exigentes.
Las cepas viejas suelen presentar producciones más contenidas, pero pueden proporcionar uvas con una concentración y un equilibrio especialmente interesantes para la elaboración de determinados vinos. Su valor, por tanto, no se encuentra únicamente en la cantidad de uva obtenida, sino en la calidad y personalidad que puede aportar el viñedo.
El suelo de guijarros y cantos rodados de Casas de Haro
El suelo es otro de los elementos que ayudan a explicar la singularidad vitícola de Casas de Haro. En los viñedos de la zona destacan los guijarros y cantos rodados, presentes en la superficie y característicos de este territorio. La propia Sociedad Cooperativa La Magdalena – Vegamoragona señala estos suelos como uno de los elementos diferenciadores de su viñedo.
Este tipo de terreno, junto con el clima seco y cálido de la Ribera del Júcar, condiciona el desarrollo de la vid y la maduración de la uva. La interacción entre variedad, suelo, clima y manejo del viñedo es precisamente la que permite hablar de terruño y de la expresión particular que puede adquirir una uva cultivada en Casas de Haro. En el caso de los viñedos viejos, estas condiciones se encuentran también con plantas que llevan décadas adaptándose a su entorno.
Bobal y otras variedades adaptadas al territorio
La Bobal ocupa un lugar destacado entre las variedades asociadas a la viticultura de Casas de Haro. Se trata de una variedad autóctona que forma parte de la identidad de la Ribera del Júcar y que está presente en la gama de vinos de Vega Moragona. La cooperativa también trabaja con Cencibel, Garnacha y Moscatel de grano menudo, entre otras variedades.
Esta diversidad permite elaborar vinos con perfiles diferentes y aprovechar las características particulares de cada parcela y variedad. Precisamente, la antigüedad de determinadas plantaciones aporta un valor añadido a variedades que han demostrado su capacidad para adaptarse al territorio durante décadas.
Viñas de Casas de Haro: expresión de un territorio
La gama Viñas de Casas de Haro constituye una muestra especialmente interesante de cómo la cooperativa pone en valor sus viñedos seleccionados.
El Vega Moragona Viñas de Casas de Haro Bobal se elabora a partir de Bobal 100 % procedente de viñedos seleccionados de más de 40 años. La uva fermenta en depósitos troncocónicos y posteriormente el vino permanece tres meses en barricas de 500 litros de roble americano y francés. El resultado es un tinto estructurado y aterciopelado, con notas balsámicas y una entrada fresca, carnosa y persistente en boca.

También existe un Viñas de Casas de Haro Tempranillo, elaborado con uvas procedentes de viñedos seleccionados de más de 40 años y suelos pedregosos y de canto rodado. Tras la fermentación, el vino permanece un mínimo de tres meses en barricas de roble americano y francés.
Estos vinos permiten comprender que el valor de un viñedo no reside únicamente en una etiqueta como “pie franco”, sino en el conjunto de factores que intervienen en su identidad: edad de las cepas, variedad, suelo, clima y trabajo vitícola.
Pie franco, cepas viejas y patrimonio vitícola
La conservación de viñedos antiguos tiene una importancia que va más allá del vino que producen. Cada parcela representa una parte de la historia agrícola de la comarca y conserva conocimientos relacionados con la poda, el cultivo en vaso, la adaptación de las variedades y el manejo de la vid en condiciones de secano.
En este sentido, los viñedos de mayor edad constituyen un patrimonio que merece ser conservado. Su mantenimiento permite que las nuevas generaciones de viticultores continúen trabajando con material vegetal y prácticas vinculadas a la historia de Casas de Haro.
Para una cooperativa como Sociedad Cooperativa La Magdalena – Vegamoragona, ese patrimonio tiene asimismo una dimensión colectiva. La bodega nació en 1958 gracias a la unión de 60 viticultores y actualmente reúne a cerca de 300 socios de la comarca. Una parte importante de los socios actuales son descendientes de aquellos fundadores, de modo que el conocimiento sobre el viñedo ha pasado de generación en generación.
El valor de los viñedos de Casas de Haro para la elaboración de vino
La viticultura de Casas de Haro demuestra que la calidad no depende de un único elemento. Un viñedo de edad avanzada, una variedad bien adaptada, un suelo característico y unas condiciones climáticas determinadas forman un conjunto que el trabajo en bodega debe saber interpretar.
En Vegamoragona, esta filosofía se complementa con unas instalaciones modernizadas y con sistemas de control técnico que permiten seleccionar y clasificar la uva según sus características. La bodega dispone de aproximadamente 1.500 hectáreas de viñedo aportadas por sus socios y una capacidad de elaboración de 60.000 hectolitros.
La combinación de patrimonio vitícola y tecnología enológica permite preservar la personalidad de la materia prima sin renunciar al control necesario para elaborar vinos consistentes y de calidad.
Preservar un patrimonio que forma parte de Casas de Haro
El interés por los viñedos de pie franco en Casas de Haro forma parte de una tendencia más amplia hacia la recuperación y valoración de los viñedos históricos. Sin embargo, su importancia no debería reducirse a una cuestión de moda. Las cepas viejas, los viñedos en vaso y las variedades tradicionales representan una conexión directa con la historia vitivinícola de la comarca. Mantenerlos supone conservar una parte de la identidad de Casas de Haro y de la Ribera del Júcar.
En Sociedad Cooperativa La Magdalena – Vegamoragona, ese vínculo con el territorio forma parte de un proyecto que combina más de seis décadas de tradición cooperativa con la evolución técnica de la bodega. El resultado se refleja en vinos como los de la gama Viñas de Casas de Haro, elaborados a partir de viñedos seleccionados que permiten trasladar al vino las características de este singular entorno.
Descubre los vinos de Vegamoragona y conoce cómo la tradición vitícola de Casas de Haro, el trabajo de sus viticultores y la elaboración cuidada se unen para expresar el carácter de la Ribera del Júcar.




